jueves, febrero 10, 2005

Tabú Afrodisíaco


Su contorno merodeaba su vista,
su piel dorada y pulcra,
parecía no haber tenido contacto.
Su pecho firme y redondo,
era un manjar a la vista,
sus labios, rabiosos,
ofendían su mas inspirada indiferencia.
Aquellos espejos en los que se reflejaba,
volvían las luces impías.
El perdón de su larga cabellera,
era ofrecido para deseosos de ser liberados,
su espalda y sus glúteos,
como la oda más brillante de Prometeo.
Todo su cuerpo un encanto,
un paraíso, un abrazo.

Seducción tan violenta habrase visto,
que las penas no duraban el canto de un grillo,
ante semejante signo vida,
que se hacia presente con su omnipotencia,
rasgadora de tanto verso, tanta frase,
tanto... para un polvo.